Codere, en un año, instaló 300 máquinas tragamonedas más en territorio bonaerense. Y ahora exigen al gobierno que explique los motivos. Los operadores del juego obtienen ganancias cuatro veces superiores a las de Europa.
Mientras miles de bonaerenses están prácticamente condenados a vivir sin agua, gas natural ni cloacas, mientras el sistema de salud pública atraviesa una crisis endémica, el grupúsculo de empresarios que regentea el negocio del juego en la Provincia sigue obteniendo ganancias siderales, que no logran en ninguna otra parte del mundo.
¿Cuál es la relación entre el deterioro social y el negocio del juego? Sencillo: si existiera decisión política para que el Estado tomara el control absoluto de la actividad, se obtendrían recursos que podrían solucionar varios de los flagelos sociales que hoy aquejan a los bonaerenses. Y también se le podría poner un freno a un flagelo que afecta, principalmente, a los sectores socialmente más postergados, que encuentran en el juego la posibilidad de sobrevivir, corriendo el riesgo de perder lo poco que tienen.
Según consta en los últimos reportes financieros de la empresa Codere, la operadora de tragamonedas más importante de la Provincia, su parque de maquinitas creció un 7%. Pasó de 4.479 que tenía en marzo de 2009 a 4.796 en junio de este año. ¿Quién autorizó a la firma española a ampliar la cantidad de tragamonedas? Existen sospechas de que fue el propio gobierno bonaerense, a través de resoluciones que, por el momento, no se han dado a conocer.
Según pudo saber Hoy, los diputados provinciales de la Coalición Cívica Walter Martello y Maricel Etchecoin Moro presentarán en estos días un pedido de informes para que el Ejecutivo provincial, a través del Instituto de Lotería, brinde explicaciones.
El dato del crecimiento de la cantidad de máquinas no es para nada menor, ya que permite obtener a la empresa española ganancias netas que no genera en ninguno de los países donde tiene intereses: España (donde está su casa matriz), México e Italia.
A saber: tomando como base lo ocurrido en junio de este año, cada maquinita obtuvo en la Provincia una ganancia neta de 245,5 euros por día, cuando en el mismo mes del año pasado sacaban 188. Esto equivale a 1.177,418 euros diarios (contabilizando las 4976 máquinas), y 429.757.570 al año. Si lo trasladamos a moneda nacional, equivale a $ 2.148.787.850 anuales, es decir, el 43% de los recursos destinados por el gobierno provincial a seguridad y el 51% del presupuesto de salud.
La comparación con otros países es asombrosa: en México la ganancia neta de Codere, en junio de este año, fue de 56,8 euros por máquina, mientras que en España es de 50,3; y en Italia, 76. ¿Y qué explica esta situación, al tratarse Argentina de un mercado marginal en comparación con los países europeos? La respuesta habría que encontrarla en la falta de controles, la escasa presión tributaria y las numerosas facilidades que tiene el cartel de empresas que, desde los años ‘90, controlan el juego.
En estas ganancias fabulosas también intenta morder el denominado zar kirchnerista del juego, Cristóbal López. Tal como viene informando este diario, Cristóbal López se habría asociado con Codere para, de esa forma, desembarcar en la provincia de Buenos Aires. Este año compró el bingo de Los Polvorines, y en los próximos meses podría extenderse a otras salas bonaerenses.
La opinión de la Iglesia
“El juego crece porque se incrementó la pobreza”
Ante el crecimiento del juego de la Provincia, la Iglesia viene realizando continuos llamados de atención. En diálogo con Hoy, el padre Eduardo Lorenzo, párroco de la iglesia Inmaculada Madre de Dios de La Plata, sostuvo que “cuando se aumenta el juego, es porque antes ha aumentado la pobreza, lo que hace que mucha gente para sobrevivir no tenga otra alternativa que recurrir a los juegos de azar”.
“Está claro que en la Iglesia no estamos para nada de acuerdo con que se impulse y se favorezca el crecimiento del juego. Las autoridades deberían abocarse a que se puedan abrir más fábricas, a que se genere empleo genuino, a que se favorezca el sistema educativo. Se deben generar las condiciones para que las personas puedan ganar dinero en función de un trabajo digno y su esfuerzo, y no gracias al azar, que resulta algo muy peligroso en momentos en que nuestro país vive en un clima de fragmentación y creciente violencia social. El juego nunca puede ser una solución”, dijo el religioso.
Y concluyó: “Desde los gobiernos dicen que con el dinero que se recauda con el juego se hacen acciones sociales, pero está claro que es mucho más lo que se pierde que lo que se gana. Y además favorece un despilfarro de dinero que sólo favorece a unos pocos”. |