El Congreso sancionó la ley que prohíbe fumar en los lugares cerrados con gente. La Legislatura bonaerense se niega a aprobar un proyecto que impide hacerlo en los bingos. Crece la polémica.
Fueron 182 a favor y una abstención. Un resultado contundente: todos los bloques políticos del Congreso levantaron la mano para que la Argentina se convierta en el octavo país de América Latina 100% libre de humo. Para muchos, es un orgullo, pero la provincia de Buenos Aires, por ahora, mira para otro lado.
En el territorio bonaerense rige una ley más permisiva. El punto más conflictivo de la norma es que exceptúa a los bingos y salas de juego de la prohibición de fumar. ¿Por qué? Los fundamentos certeros son escasos, pero las especulaciones de lobby de la poderosa industria del juego abundan. Lo concreto es que la Legislatura bonaerense no se pone de acuerdo para aprobar un proyecto del diputado Sebastián Cinquerrui (Coalición Cívica) para quitar las salas de juego de las excepciones. “Es vergonzoso. Nosotros lo planteamos de manera pública y en privado que el Congreso iba a avanzar más rápido que la ley provincial y que la Provincia iba a quedar en una situación poco clara y hasta escandalosa”, le dijo a Hoy Cinquerrui.
El representante de Elisa Carrió en la Legislatura entendió que hay varios legisladores que “deberían dar una explicación” sobre los motivos por los que se niegan a endurecer la norma bonaerense. Y puntualizó que el bloque del Frente para la Victoria y del PRO actúan de manera distinta en el Congreso y la Legislatura, “lo cual evidencia que hay algún tipo de interés detrás de esta decisión”.
En la misma línea, el diputado del GEN-PS Marcelo Díaz le apuntó al presidente de la Comsión de Asuntos Constitucionales, Marcelo Feliú (FpV), quien tiene frenado el proyecto. “No hay excusas que puedan justificar dilaciones de ningún tipo en un tema”.
La ley nacional genera un marco restrictivo que sólo permite que se fume en espacios abiertos y casas particulares. No hay excepciones. A partir de la sanción de la norma, las provincias que quieran imitar este accionar deben adherirse a través de una ley o un decreto. “Mañana (por hoy) vamos a presentar un proyecto de declaración y, en cuanto tengamos el número de ley, que será en diez días, vamos a meter el proyecto de ley de adhesión”, advirtió Cinquerrui.
El objetivo de algunos bloques bonaerenses es replicar el clima de fiesta que se vivió en el Congreso. Paula Bertol (PRO) dijo que fue “un día de fiesta”; Eduardo Macaluse (SI) entendió que el “consenso” fue el “remedio” sobre un “adversario poderoso”. En la Provincia, hasta ahora, la historia es otra.
Puntos clave de la nueva ley
l Sólo permite fumar al aire libre, en casas particulares y clubes de fumadores. Se prohíbe en oficinas públicas y privadas, casinos, bingos, boliches, bares, restaurantes, estadios cubiertos, museos, teatros y bibliotecas.
l Prohíbe la publicidad de las empresas tabacaleras en todo tipo de actividad y medio de difusión. Las multas van desde el equivalente al valor de 250 atados hasta el de un millón.
l Cada paquete de cigarrillos deberá llevar impresos una imagen y un mensaje que dé a conocer sus efectos nocivos y no podrán utilizarse expresiones como “light”, “suaves” u otras que creen la falsa impresión de que un producto es menos nocivo que otro.
l La ley impide la venta a menores de 18 años y el expendio por unidad.
l Desde el segundo año de vigencia de la norma, los cigarrillos no podrán tener más de 1 miligramo de nicotina, 10 miligramos de monóxido de carbono y 10 miligramos de alquitrán.
“Concientizar a los jóvenes”
César Di Giano, presidente de la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), consideró la aprobación de la ley de ayer como un gran logro. El año pasado, junto a otras organizaciones civiles, conformaron la Coalición para la Ratificación del Convenio Marco de Control del Tabaco. A partir de allí, comenzaron a participar de audiencias públicas, reuniones con legisladores y sesiones para avanzar en el proyecto que recibió media sanción del Senado en 2010.
No es un tema menor. El consumo del cigarrillo mata a alrededor de 40 mil argentinos por año, de los cuales 6 mil son fumadores pasivos. “Antes del veto de Menem al proyecto de ley en 1992, nosotros ya veníamos trabajando en el tema. Es el resultado de más de veinte años de lucha”, explicó Di Giano a Hoy, y agregó que la ley “es el primer paso, muy importante, pero hay que seguir, hay que concientizar a los jóvenes sobre el daño que hace el cigarrillo, y romper con ese modelo único de los adultos que fuman”.
Apuntan al consumo, no a la producción
Durante años, el argumento de las tabacaleras se enfocó en que afectaría a la producción y la cantidad de familias que podían quedarse sin trabajo. “Tanto el espíritu del CMCT como el de la ley apuntan a disminuir el consumo y no la producción”, dijo César Di Giano.
El presidente de UATA también explicó que es importante reconocer el daño que provoca el humo. “Si la mujer fumó durante su embarazo y en el primer año de vida del nene, hay dos veces y media más posibilidades de que su hijo padezca muerte súbita de aquella que no fuma. Y si a esto le sumamos el padre, las posibilidades se incrementan entre cuatro y seis veces más que aquellos matrimonios que no fuman”.
Lo que resta conseguir
Más de 80 organizaciones civiles y científicas de la Coalición para la Ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) manifiestan que “es imprescindible que los legisladores asuman su responsabilidad de velar por la salud de toda la población y ocupen un lugar líder en la lucha contra la epidemia del tabaquismo”.
El CMCT es el primer tratado internacional de salud pública que proporciona un marco legal internacional para el control del tabaco y constituye una solución efectiva y de bajo costo para reducir las enfermedades y muertes, causadas por el consumo de tabaco. El tratado fue ratificado por 172 países y Argentina lo firmó en 2003, pero el Congreso lleva una demora de ocho años en ratificar esa firma. |