El Senado bonaerense sancionaría mañana el proyecto de ley gestado por un grupo de diputado de Lomas de Zamora, con el acompañamiento de otros bloques políticos, a través del cual Santa Catalina será una reserva natural, una ambición que comparten los legisladores con aquellos vecinos de Lomas de Zamora, que asistieron entusiasmados a la aprobación de la iniciativa en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires.
Tanto la diputada de Unión Celeste y Blanco María Elena Torresi y Gustavo Ferri del Pro Peronismo; del PJ Marcelo Díaz y Fernando Navarro y Walter Martello de la CC, firmes impulsores del proyecto, como un sinnúmero de instituciones ambientalistas, coinciden en la importancia de preservar un espacio verde de 650 hectáreas, emplazado en Llavallol, y que significa nada menos que 10 veces el total de plazas y parques de la municipalidad de Lomas de Zamora.
Ese vergel alberga una gran variedad de ambientes, tales como relectos de talar, pastizal pampeano, matorral de chilcas, laguna y bajos aledaños, plantaciones forestales mixtas, parcelas agropecuarias y áreas de parque con edificaciones históricas.
La laguna de Santa Catalina, de unas 25 hectáreas de superficie, cuenta con un nivel de agua que se mantiene entre los 40 y los 100 centímetros, mediante una alimentación por contacto con la napa freática y el ingreso de escurrimientos superficiales. Sus caminos y senderos son recorridos habitualmente por estudiantes, investigadores universitarios y pobladores.
Los diputados y los vecinos levantaron sus voces, desde aquel momento en que el predio fuera vendido por su dueña de entonces: la Universidad Nacional de La Plata a la firma Covelia S.A., una empresa dedicada a la recolección de residuos sólidos domiciliarios, concesionaria del servicio en el municipio de Lomas de Zamora y en otra decena de distritos del conurbano.
Aceleraron la iniciativa cuando el defensor del pueblo adjunto, Anselmo Stella, pidió a la justicia federal con sede en Quilmes que se presentara un plan de ordenamiento ambiental de Santa Catalina.
Coincidente con el planteo, se entiende que la riqueza biológica, su aporte a la dinámica hidrológica de la región, que se levantara en medio de una matriz urbana de medio millón de habitantes faltos de espacios verdes, justificaban que Santa Catalina fuera preservada perpetuamente como espacio y reserva natural.
Mientras tanto, en sede legislativa, redoblaron esfuerzos, Torresi, Díaz, Navarro, Martello, Ferri y Torresi, consiguiendo que los demás miembros de la Cámara de Diputados, que preside Horacio González votaran el proyecto en forma unánime en su última sesión.
Ahora los senadores se disponen a sancionar el proyecto con fuerza de ley, en un clima por demás politizado ya que circulaba la versión que el propio Poder Ejecutivo bonaerense no daba luz verde al avance. Los senadores están emitiendo una señal de rebeldía, hay mucho legislador que termina mandato en el bloque oficialista que no figura en ningún borrador como posibles candidatos.
El proyecto es un dardo envenenado que tiene al menos dos destinatarios políticos claros, la Universidad Nacional de La Plata y la empresa Cavelia S.A y constituye una especie de “ola comunicacional” para el actual contexto pre electoral.
Hacer olas es lo último que se espera hoy tanto en el Ejecutivo provincial como Nacional, y eso es lo que van a hacer los senadores: olas. Esta sería la primera.
La presentación original expresaba las expectativas de máxima de los vecinos y legisladores, luego de las negociaciones y las consultas se pulió el artículo 7 de la iniciativa y quedó a cargo de la autoridad de aplicación, el OPDS, algunas regulaciones que en principio consignaba puntualmente el propuesta.
El proyecto que ahora la Cámara de Senadores sancionaría tiene como antecedente otro proyecto presentado en diciembre de 2007, por Martello y Maricel Etchecoin Moro, que nunca logró carretear en palacio, ahora es otra la historia. |